martes
7.12.04

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Bibliotecarios al otro lado de la fama

Escrito por Yavannna
Leyendo unos comentarios de Juan Manuel Pineda, bibliotecario referencista del Instituto Universitario de Córdoba, Argentina, acerca de la fama alcanzada por algunos bibliotecarios a lo largo de la historia, llego a un interesante texto de un bibliotecario costarriqueño, Alvaro Perez donde habla del poder de la información y el dinero:

"Hoy me encontré con un colega en la Biblioteca Carlos Monge Alfaro. Me decía él que nosotros, bibliotecarios, podemos ganar dinero, pues trabajamos con la información. Por dinero se refería a una cantidad considerable, no a unos centavos.

Le dije que escribiría sobre la vida de bibliotecarios famosos, esperando encontrar así una relación entre la información que manejamos y lo que podríamos ganar como bibliotecarios. Desafortunadamente, después de la investigación, no aparecieron como bibliotecarios, personas como Bill Gates, Nelson Rockefeller, Howard Hughes Ford, etc.

Es cierto que trabajamos con información, pero la mayoría de las veces no la vinculamos al conocimiento. El conocimiento como tal, incluye lo obsoleto y también aquello que marca la diferencia entre una sociedad y otra, entre una persona y otra.

En la realidad este tema es bastante amplio y prefiero parar aquí".



Si buceamos en la búsqueda de bibliotecarios famosos el primer nombre que me asalta es el de la querida esposa del presidente norteamericano, Laura Bush, sin embargo hay otros nombres que alcanzaron la fama y el poder, personajes que en algún momento de sus vidas estuvieron ligados a las bibliotecas, son bibliotecarios famosos, pero no famosos bibliotecarios.

Giacomo Casanova, escritor veneciano, famoso por sus innumerables amores y relaciones, trabajó 13 años como bibliotecario en el Castillo del Conde de Waldstein, en la Bohemia,

J. Edgar Hoover trabajó como catalogador en la Biblioteca del Congreso durante 5 años, antes de alcanzar la fama como director del FBI, cargo que regentó durante 50 años siempre rodeado de escándalos ante importante medidas de "seguridad" que atentaban contra la libertad de las personas, hoy por hoy el FBI tiene derecho a controlar las visitas a la iglesia, los libros que se sacan de la biblioteca, las suscripciones a revistas o las páginas web que uno visita alegando que es una medida de defensa ante un nuevo posible ataque a los Estados Unidos.

Mao Tsé-Tung, antes de ser nombrado presidente del Partido Comunista Chinés, trabajó en hemeroteca de la Biblioteca de la Universidad de Beijing en Pekin donde tuvo acceso a la lectura de Bakunin y Kropotkin, y entró en contacto con dos hombres clave de la revolución socialista china : Li Dazhao y Chen Duxiu.

Son sólo tres ejemplos, pero hay muchos más…

Catuxa Seoane

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jueves
11.11.04

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Bibliotecarios, documentalistas… ¿Infonomistas?

Escrito por Yavannna
Como ya escribí en un envío a Deakialli, es difícil, al menos para mí, escribir en un blog ajeno.
Sin embargo, en el caso de TekaTeka, la temática del envió surgió prácticamente solo. Ante todo y, antes que nada, quiero agradecer a Yavannna su hospitalidad y facilidades a la hora de publicar en su blog y que está invitada cuando quiera a publicar en el Documentalista Enredado.

En esta ocasión, sencillamente, deseo retomar una discusión que abrió la profesora Moreno dentro de su blog Notas de Clase, que por otro lado es profesora de Yavannna. En su envío, trataba de hacer reflexionar a sus alumnos si realmente los documentalistas necesitamos una marca para tratar de hacernos un hueco en la Sociedad de la Información. Ese debate me pareció sumamente interesante y creo que no se ha entrado completamente en él.

Consideremos, en primera instancia, las raíces de las palabras Archivero y Bibliotecario. Una persona de a pie, desconocedora de la Documentación como ciencia, ligará estas dos palabras con las instituciones donde se desarrollan sus cometidos. Es decir, unirá el archivero con el archivo, ya sea municipal o privado, y al bibliotecario, obviamente, con la biblioteca. La raigambre de estas profesiones en la Sociedad es muy amplia, de siglos, por no decir de algunos milenos. Sin embargo, el término Documentalista es relativamente reciente y la reacción de la persona desconocedora de las Ciencias de la Documentación será diferente.

Paul Outlet publicó su libro Traité de documentation en 1934. Los documentalistas tan sólo han dispuesto de 70 años para demostrar sus cometidos a la Sociedad. Sin embargo, el desempeño de las tareas de los documentalistas están más cerca de los centros de investigación que de la propia Sociedad. Es decir, un bibliotecario o un archivero tienen más contacto con la gente de a pie. Aquí debemos añadir que la palabra “Documentalista” aporta un nuevo punto de vista a la profesión de los gestores de la información, puesto que hace ya referencia al soporte, alejándonos completamente del lugar donde la información está contenida, al contrario de los Bibliotecarios y los Archiveros.

Otro de los problemas que nos aporta la palabra “Documentalista” es su polisemia. Nos encontramos que un Documentalista puede tratarse de un gestor de la información a la vez que un realizador de documentales cinematográficos o televisivos. Obviamente, la segunda acepción es la que más extendida y tiene más aceptación dentro de la Sociedad; por lo que si una persona se declara Documentalista, puede que el interlocutor considere la segunda opción por desconocimiento de la primera.

Sin embargo, el documentalista ya ha dejado de tener tiempo para tratar de ajustar su rol dentro de la sociedad puesto que el documento ha dejado de tener un soporte físico de distribución. Internet está cambiando el concepto de distribución de la información. Alfons Cornellá ya trató de desligar a los profesionales de la información (Bibliotecarios y documentalistas) de los elementos tangibles (lugares y papeles) creando para ello la palabra Infonomía (Info: Información y Nomía: Pseudodesinencia griega, ley, ciencia) y sus derivados como infonomista. Sin embargo, el desconocimiento de la existencia misma palabra dentro de los propios documentalistas, dificulta su aceptación y su difusión.

Los archiveros, los bibliotecarios, los documentalistas y, claro, los infonomistas están dejando de ser personas que manejan estrictamente documentos. Son profesionales que manejan información y deben de administrarla, sin embargo, hasta ese momento la información tan sólo podía se transmitida a través de un soporte, soportes que hoy lentamente desaparecen y son reemplazados por otros.

Mi sugerencia, puesto que este envío se reduce a una sugerencia, es que los documentalistas y los bibliotecarios vayamos un paso más allá de la búsqueda de raíces griegas para tratar de definir nuestra profesión de una forma clara, además de tratar considerar que si vamos a realizar un cambio significativo dentro de la definición de nuestra profesión lo hagamos de una forma absoluta. Si dentro de los roles a desempeñar por un documentalista ya pasan por la gestión de intangibles, del conocimiento, arquitectura de la información, evaluación de recursos de información dentro del ámbito empresarial, gestión de la información en las organizaciones, creación de contenidos para webs, etc; debemos de considerar la utilización del lenguaje universal de este siglo, es decir el inglés, para crear un nuevo término que se ajuste mejor a las reglas del mercado y del marketing actuales.

Si hoy en día los contables, los que se dedican a la Contabilidad, término completamente aceptado y de larga tradición en el castellano, se denominan en estos momentos Account Manager o Key Account Manager por osmosis de la lengua inglesa ¿por qué deberíamos nosotros retrotraernos al griego? ¿No sería más cool y más vendible denominarnos Information Managers que infonomistas? Puesto que el soporte ha muerto, puesto que las bibliotecas se convierten lentamente en puntos de acceso públicos a la Red, aunque el libro nunca morirá, ¿por qué evitar la evidencia?

Obviamente, se admiten propuestas.


Marc ( http://www.documentalistaenredado.org )

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martes
2.11.04

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Perfil del bibliotecario actual

Escrito por Yavannna
Me hospedo por breve en otra casa, con un artículo sobre los nuevos perfiles bibliotecarios , cortesía de Deakilli docu mental

Fuga de ideas :)

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miércoles
20.10.04

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Colaboración Bibliotecoide

Escrito por Yavannna
Ofreciéronme la posibilidad y presta fui.

Pinchad aquí y ya de paso otead, que lo merece.

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sábado
16.10.04

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Un día en el verso 59, de Ana Rosa Núñez

Escrito por Anónimo
Acuso recibo de la amable invitación de Yavanna para escribir un postín de postín, y, como no, aprovecho la ocasión, que la pintan calva pues no tiene un pelo de donde agarrarla.
Ana Rosa Núñez fue poetisa y bibliotecaria en la Universidad de La Habana; cultivó sobre todo el haiku, género al que aportó creaciones estupendas como la siguiente:

Cangrejo: amigo.
También yo quisiera
desandar mis caminos.

Pero el poema que la trae a estas páginas es el número 34 del críptico poemario Un día en el verso 59, que dio a las prensas el año mentado (es fama que fue escrito de seguido en una única noche) y reza así (las peculiaridades tipográficas son "sic", desde luego):

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Desde la mano comienza el incunable.

Donde termina la imprenta,
comienzo Yo, bibliotecaria.

(Aquí, trabajo)

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Besitos, Yavannita

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